En oposición a una pedagogía basada en el formalismo y la memorización, en el didactismo y la competencia, en el autoritarismo y la disciplina, la nueva educación reivindica la significación, el valor y la dignidad de la infancia, se centra en los intereses espontáneos del niño y aspira a fortalecer su actividad, libertad y autonomía. En tanto movimiento amplio, complejo y contradictorio, la Escuela Nueva se constituyó con múltiples y variadas aportaciones de experiencias y autores de diferentes países que, para decirlo con el esquema utilizado por Cousinet (1959), corresponden a tres corrientes: la mística, la científica y la filosófica. También la Escuela Nueva se nutrió del significado de la máxima representativa “aprender haciendo” de los planteamientos de la corriente filosófica del norteamericano John Dewey (1859-1952). Los aportes a este movimiento pueden ser considerados en otro plano: en el de la institucionalización y de los órganos de los cuales se sirvió para” La enseñanza pasaba así a ser vista como instrumento de construcción política y social”. La necesidad de socializar al niño, para lo cual se precisa partir de sus necesidades e intereses e introducir en la escuela técnicas renovadas de acción, que hacen del trabajo el eje de la actividad educativa. Siguiendo a Filho (1964), podemos identificar cuatro principios generales del movimiento de la Escuela Nueva, a saber:
1.Respeto a la personalidad del educando o el reconocimiento de que éste debe disponer de libertad.
2. Admisión de la comprensión funcional de la acción educativa desde el punto de vista individual y social.
3.La comprensión del aprendizaje simbólico en situaciones de vida social.
4.Se asume la variabilidad de las características de cada individuo, de acuerdo con
la cultura familiar y la pertenencia a grupos de vecindario, de trabajo, de recreación
y religiosa.
Si insistimos hoy en estudiar ese movimiento renovador, es porque sentimos que con ello podemos contribuir a la recomposición de los vínculos entre el mundo actual y el ayer en el campo educativo; y en tal sentido, lo reivindicamos como uno de los referentes históricos fundamentales de muchas de las ideas y de las acciones pedagógicas actualmente en boga en diferentes lugares del planeta. fundirse en cada uno de los países y en el ámbito internacional.
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